Tipos de té

Todos los tés provienen de las hojas de la Camellia Sinensis, una planta perenne de la familia de las camelias que crece en climas subtropicales. Se clasifican en tres tipos, según cómo se los procese: negro, verde y oolong. Las 3,000 variedades de té se deben a diferencias tales como clima, región y condiciones de suelo.

El verde es té sin fermentar. Las hojas son calentadas con vapor, lo que permite que el color y sabor sean lo más parecido posible a los de las hojas de té en verde.

El té negro se obtiene triturando las hojas recién cosechadas y dejándolas expuestas al aire. Este proceso de fermentación cambia el color de las hojas, de verde a café y, una vez secas, a negro, lo que produce un sabor delicioso y un color profundo.

El procesamiento del té oolog es igual al del té negro, salvo que el tiempo de procesamiento enzimático es más corto, lo que produce un color y un sabor intermedios entre los del té verde y el negro.

Los tés aromatizados son el resultado de mezclar tés ya procesados, con especias, hierbas, pétalos de flores o aceites de frutas.

Entre los tés aromatizados clásicos están los de jazmín y rosas. Entre los nuevos tés aromatizados existe una gran variedad. Los más populares son de cereza, cítricos, canela, menta y frutos del bosque.

El Earl Grey, después de 100 años, sigue siendo el té perfumado más famoso del mundo. Se trata de una mezcla a la que se añade esencia de bergamota. Earl Grey significa Conde Grey y se dice que fue mezclado por un mandarín chino para dicho personaje, quien fuera primer ministro británico, en agradecimiento por haber terminado con el monopolio de la Compañía de las Indias Orientales.

La degustación del té la realizan los corredores de té, quienes los catan antes de la subasta. El degustador actúa de modo similar al catador de vinos: sorbe el té rápidamente, a fin de que llegue a las papilas gustativas y luego hace circular el liquido en la boca para apreciar el sabor, antes de echarlo en una escupidera especial.

Los grandes tés se envasan y comercializan puros; son de excelente calidad, con el nombre de la plantación. Otros se mezclan con tés de otras plantaciones o áreas de producción. La razón es que los tés de cada plantación, como el vino, pueden variar de sabor y calidad de un año a otro. Algunos prefieren los tés puros y disfrutar de estas sutiles variaciones, mientras que otros prefieren que cada vez que compren un tipo de té, el sabor de la infusión sea idéntico.

Después del agua, el té es la bebida que más se consume en el mundo. Cada día se toman 1,500 millones de tazas de té. Su preparación está abierta a la imaginación y al gusto de cada pueblo.

En China, los tés más populares son los verdes y los aromatizados. En los hogares siempre se ofrece té a las visitas, y en los restaurantes se sirve, antes de la comida y como digestivo. En las fábricas y oficinas hay unas teteras grandes con agua hirviendo y bolsitas de té en cada escritorio. Los trabajadores del campo se llevan calabazas o tarros con té para tomar durante el día.

Casi todos los salones de té tradicionales se cerraron durante la Revolución Cultural, en la que beber té se consideraba una "actividad de ocio improductiva", pero ahora los salones más famosos han sido renovados y han recuperado la popularidad de antaño.

En Japón, el té preferido es el de hoja verde y miles de hombres y mujeres asisten a unas escuelas especiales para aprender a realizar la ceremonia del té. Sin embargo, las cosas están cambiando y ya son muchos los que beben té negro con leche, al estilo británico.

En el Tíbet, el té se considera una ofrenda sagrada y se prepara diariamente con gran esmero. Para preparar el té verde salado o tsampa, se muele un trozo de té prensado, se hierve unos minutos en agua, se cuela y se mezcla con mantequilla de yac, un animal parecido a la vaca, y sal. Se sirve con una tarta de cebada o maíz.

El té es la bebida favorita de los indios. Se sirve al estilo británico, o también se hierve con agua, leche y especias. En los puestos callejeros se vende té muy fuerte con azúcar y leche. También es habitual tomarlo en las estaciones o en los trenes de la India.

En Turquía, se bebe más té que café, a pesar de la creencia popular. La infusión, negra y fuerte, se cuela y se sirve en pequeños vasos curvados. Se toma a cualquier hora en casa, en los restaurantes o en la oficina.El té es tan importante en la vida doméstica, que las madres comprueban que las futuras nueras sepan cómo preparar una infusión.

En Irán y Afganistán, el té es la bebida nacional. El té verde se bebe para saciar la sed, mientras que el té negro se toma para entrar en calor, ambos con mucho azúcar. Los comensales se sientan con las piernas cruzadas en el suelo sobre unas esteras y sorben el té en unos recipientes de porcelana de colores vistosos.

En Rusia, tanto el té verde como el negro se toman sin leche, en vasos con un asa de metal. Antes de sorber el té, los rusos se ponen en la boca un terrón de azúcar o una cucharada de mermelada.

Los egipcios son grandes bebedores de té, amantes de la infusión fuerte, dulce y sin leche. En los cafés se sirve en vasos sobre una bandeja, junto con un vaso de agua, azúcar, una cuchara y menta.

En Marruecos, el té se sirve en vasos sobre bandejas de plata. En los hogares marroquíes, el hombre es el encargado de servir el té y lo hace desde una cierta altura, para que la superficie de cada vaso de té quede ligeramente espumosa.

El té sigue siendo la bebida favorita de los británicos, a pesar de que su consumo está experimentando un ligero descenso. La costumbre de añadir leche al té se originó a finales del siglo Diecisiete y, en la actualidad, casi todas las mezclas destinadas al mercado británico están concebidas para tomarse con leche.